GÉNESIS

Las plumas, fueron en la época prehispánica símbolos de riqueza, fertilidad, poder y belleza, se les llamaba “Sombra de los Dioses” y quienes las usaban se asociaban a la divinidad.

Estas plumas se obtenían de los guajalotes, los patos y las garzas, que habitaban en los lagos que rodeaban el Valle de México o provenían de lejanas regiones como la zona Maya de cuyas selvas y bosques llegaban las apreciadas plumas de los quetzales. Muchas de ellas se adquirían en los mercados.

Citando a Lopez de Gómara

“ la cosa más digna de ver es la volatería que viene del mercado, pues, además que de estas aves comen su carne, visten la pluma y cazas a otras con ellas, son tantas que no tienen número y tantas raleas y colores, que no lo sé decir”.

El Arte Plumario, no sabemos a ciencia cierta cómo se inició, ni cuándo. Los primeros registros acerca de la existencia de piezas de este tipo en los acervos se encuentran en un libro de inventario fechado en 1906 y que hace referencia a un cuadro con vidriera cubriendo un mosaico de pluma, siglo XVII y otro cuadro igual al anterior (Arte Plumaria, México Museo Nacional de Antropología).

Las plumas fueron objetos de tributos, tanto de la materia prima como de los productos elaborados, sirvieron de moneda y ofrenda para los dioses. No es difícil imaginar el asombro de los conquistadores al encontrar tal riqueza en las indumentarias de los nativos del Valle de México y otras Regiones.Teresa de María y Campos, México.